Cuando suministramos energía a los átomos de un elemento en estado gaseoso, estos se excitan y emiten radiación electromagnética, parte en el espectro visible. Si se analiza la radiación emitida con un espectroscopio, podemos ver un espectro discontinuo formado por una serie de rayas que integran la radiación que se analiza. Existen dos tipos de espectros: el de absorción y el de emisión. El de absorción muestra la fracción de la radiación incidente que un material absorbe dentro de un rango de frecuencias y el de emisión corresponde a las frecuencias emitidas por átomos de un determinado elemento en estado gaseoso cuando se le suministra energía. Los átomos no emiten ni absorben para todas las frecuencias, lo que viene a confirmar la naturaleza discontinua de la energía en los átomos. Niels Bohr propuso su modelo atómico (que veremos en otra entrada) en 1913, mediante el cual se pueden explicar estos espectros y la discontinuidad de la energía, según los saltos de una órbita a otra de los electrones.
Cada elemento tiene un espectro de emisión y otro de absorción. Podemos ver los de todos los elementos en el siguiente
enlace.
La espectroscopia tiene aplicaciones importantes en astronomía, física, química..., siendo muy útil para determinar la composición de estrellas, nebulosas, materiales, etc.
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